Hay un pan que en NoePan nos tiene enamorados desde hace años: el pan chapata con aceite y orégano, nuestra relectura gallega de la famosa ciabatta italiana. Esa miga húmeda, llena de alvéolos irregulares, con una corteza fina que cruje justo lo necesario… nos pareció que merecía un toque propio. El resultado: una chapata perfumada con aceite de oliva virgen extra y orégano, ideal para acompañar queixos gallegos, embarazados de sardinas o simplemente con un chorrito más de aceite por encima.
¿Qué es la chapata y en qué se diferencia de la ciabatta italiana?
La ciabatta nació en los años 80 en el norte de Italia, como respuesta a la invasión de las baguettes francesas. Su nombre significa «zapatilla» por esa forma alargada y aplanada tan característica. La chapata gallega conserva su alma —hidratación alta, masa muy delicada, miga abierta— pero en nuestra versión introducimos tres cambios que la acercan a nuestra despensa:
- Aceite de oliva virgen extra gallego: aporta aromas frutados y una miga más tierna que se conserva mejor.
- Orégano fresco o seco: ese matiz mediterráneo que tan bien combina con pescados y quesos de nuestra tierra.
- Masa madre en lugar de levadura comercial: fermentación más larga, mejor digestibilidad y sabor más profundo. Es justo lo que hacemos a diario en nuestros obradores con harinas ecológicas.
Ingredientes para el pan chapata con aceite y orégano
Para dos chapatas de unos 450 g cada una necesitarás:
- 500 g de harina de trigo de fuerza (W 260-300, con al menos 12% de proteína)
- 400 g de agua fría (80% de hidratación; si es tu primera vez, empieza con 375 g, un 75%)
- 100 g de masa madre madura y activa (acabada de refrescar, con 8-12 horas de vida)
- 10 g de sal
- 40 g de aceite de oliva virgen extra
- 2 cucharadas de orégano seco (o 4 de orégano fresco picado)
Elaboración paso a paso: tiempos y temperaturas
1. Autólisis (30 minutos)
Mezcla la harina con 350 g del agua solo hasta que no queden restos de harina seca. Tapa el bol y deja reposar 30 minutos a temperatura ambiente (20-22 °C). Este reposo hidrata la harina y facilita el desarrollo del gluten sin amasado intensivo, algo esencial con masas tan húmedas.
2. Añadir masa madre y sal
Disuelve la masa madre en los 50 g de agua restantes y añádela a la masa junto con la sal. Con las manos mojadas, pellizca y mezcla unos 3-4 minutos hasta integrar todo. La masa estará pegajosa y frágil. Es normal; no te asustes.
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Ver planes de hosting →3. Fermentación en bloque con dobleces (4-5 horas)
Deja fermentar la masa en el bol tapado a 21-23 °C durante 4 a 5 horas. Durante las dos primeras horas, realiza una serie de dobleces cada 30 minutos (cuatro series en total). En la segunda serie, incorpora el aceite de oliva a chorros sobre la masa antes de plegar; en la tercera, espolvorea el orégano. Verás cómo la masa pasa de ser un pegote informe a una burbuja elástica que se estira sin romperse. Es de las partes más bonitas del proceso, la verdad.
4. Fermentación en frío (opcional pero recomendada, 12-14 horas)
Si puedes, mete el bol tapado en la nevera a 4 °C durante la noche. El frío ralentiza la fermentación, desarrolla aromas más complejos y —muy importante— hace la masa mucho más manejable a la hora de formar las piezas.
5. Formado de las chapatas
Vuelca la masa con suavidad sobre una superficie generosamente enharinada (mejor con harina de arroz o sémola, que no se humedecen). Con una espátula o rasqueta, divide en dos porciones. Con las manos enharinadas y movimientos rápidos, dales forma rectangular sin desgasificar. Colócalas sobre paños de lino enharinados, con el pliegue hacia abajo, y cubre.
6. Reposo final y horneado
Deja reposar entre 1 y 2 horas a temperatura ambiente, hasta que la masa se sienta esponjosa y crezca un 40-50%. Mientras tanto, precalienta el horno con piedra o bandeja invertida dentro a 250 °C durante al menos 45 minutos. Hornea con vapor los primeros 15 minutos (una bandeja con agua hirviendo o un pulverizado generoso en las paredes del horno), baja a 220 °C y hornea 20-25 minutos más hasta que la corteza esté bien dorada. Deja enfriar sobre una rejilla al menos una hora. Aunque te cueste resistirte.
Errores comunes al hacer chapata
Mi masa está demasiado líquida
Con un 80% de hidratación, la masa es difícil de manejar sin experiencia. Usa abundante harina en la superficie y trabaja con rasqueta. Y si es tu primer pan de alta hidratación, baja al 75% sin remordimiento: ganarás confianza.
No tiene alvéolos grandes
Los alvéolos dependen de tres factores: masa madre bien activa, suficiente desarrollo del gluten con dobleces (no amasado agresivo) y un formado delicado que no desgasifique. Revisa también la fuerza de tu harina: las harinas flojas no aguantan tanta agua.
La corteza queda blanda
El vapor en los primeros minutos es clave para que el pan se expanda, pero los últimos 10 minutos deben ser en horno seco, con la puerta entreabierta los últimos 2-3 minutos. Y enfría siempre sobre rejilla, nunca sobre una superficie plana.
Cómo disfrutar tu chapata gallega
En NoePan la servimos cortada en vertical, tostada ligeramente y frotada con un diente de ajo, un hilo de aceite virgen extra y una pizca de sal Maldon: una auténtica pan con tomate a la gallega. También es la reina de los bocadillos con lacón con grelos y, en verano, del paté de cabra con pimientos de O Craqueiro. Si te sobra (poco probable), córtala y congénera el mismo día: recupera su crocante con 5 minutos de horno a 200 °C.
¿Puedo hacer esta chapata con levadura fresca en lugar de masa madre?
Sí: usa 4 g de levadura fresca, reduce la fermentación en bloque a 2-3 horas y salta la fermentación en frío. El sabor será menos complejo, pero seguirá siendo un gran pan.
¿Cuánto dura la chapata casera?
Gracias al aceite de oliva, se conserva en perfecto estado 2-3 días envuelta en un paño de lino. Evita la bolsa de plástico, que ablanda la corteza.
¿Puedo sustituir el orégano por otras hierbas?
Por supuesto: tomillo, romero o una mezcla de hierbas provenzales funcionan muy bien. Prueba también con pimentón dulce ahumado para un guiño a nuestra cocina.
Una ciabatta con alma gallega
El pan chapata con aceite y orégano demuestra que las grandes tradiciones panaderas no entienden de fronteras. Con harinas de calidad, fermentación paciente y esos toques mediterráneos que tanto amamos, conseguirás en tu casa una chapata de miga alveolada, jugosa y con personalidad. No te desanimes si la primera masa parece imposible de manejar: como todo en la panadería artesana, la clave está en la práctica y en respetar los tiempos de la fermentación. Y si prefieres dejarlo en manos expertas, en NoePan horneamos a diario chapatas y panes artesanos con masa madre y harinas ecológicas, con ese mismo espíritu de hacer las cosas despacio y bien. ¡Manos a la masa y buen provecho!
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